domingo, 7 de noviembre de 2010

Escenarios sobre el fin del PRI


“Sería muy extraño que el PRI fuera eterno. Avanzamos a la fecha en la cual terminará”

Así inicia el ensayo publicado en 1985 por Gabriel Zaid, donde precisamente analizaba diversos escenarios que conducirían al resquebrajamiento del monopolio en el poder que el PRI mantuvo hasta esa década.

Premonitorio, Zaid advertía un escenario donde las fisuras iniciales vendrían desde la pérdida de gubernaturas en estados alejados del centro del poder presidencial, además de una escisión importante en “la cola” del reclutamiento político, donde hasta esa fecha, quien se movía no salía en la foto.

Así fue. El PAN accedió al poder con el impulso de “Los barbaros del norte” un grupo de políticos que llegaron desde las organizaciones empresariales y ciudadanas, y que luego gobernarían estados en el norte y en el bajío. El PRD, como sabemos, resultó del rompimiento de un sector ideológico del priísmo, encabezado por notables.

Pero el PRI no desapareció. Perdió mayorías en los congresos, gubernaturas, y la Presidencia de México. Como apuntaba el politólogo estadounidense Roderic Ai Camp, disminuyó también su eficacia como agencia de colocaciones, su funcionalidad unánime como órgano de control y legitimación política para el “Señor Presidente de la Republica”. Aquel presidente todopoderoso, que cuando preguntaba ¿Qué horas son? La invariable respuesta era: Las horas que usted diga Señor Presidente.

Pero nadie ha escrito (todavía) un ensayo totalizador cuyo tema sea los escenarios sobre el regreso del PRI. El ritmo vertiginoso en la historia política reciente ha negado a la academia esa indispensable perspectiva temporal. El abordaje posible es hasta hoy anecdótico, necesariamente periodístico, digamos coyuntural.

Hay quienes afirman que en esencia, el PRI nunca se fue, que siendo el padre de todo el entramado institucional de la política en México, y el creador de la mayoría de las instituciones mediante las cuales el Estado (con mayúscula) ejerce el poder y la redistribución económica, la idea de su “desaparición” fue un despropósito histórico.

¿Regresará el PRI a Los Pinos? No lo sabemos obviamente. Pero si empiezan a dibujarse los primeros trazos de este paisaje, y quizás; así como se fue, así regresará. Desde el poder de los estados, desde la lectura social y la actuación política de gobernadores carismáticos, de operadores cuya divisa sea la garantía de extrapolar mayorías electorales locales al escenario nacional, de quienes han recompuesto “la cola” de la disciplina y del reclutamiento político, de quienes han devuelto esa afirmación que para muchos ya era secreta: el decirse priísta.

Como académico mi objeto de análisis e interés será la formación de la oferta política, de la ideología, de la respuesta al ¿para qué? del poder. Entretanto, no alcanzo todavía a divisar la figura en el plano nacional de un ideólogo con el calibre del viejo Reyes Heroles.

(Publicado en La Opinión Milenio. Domingo 07 de Noviembre de 2010)

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